Guayaquil se deleitó con travesía musical

Un montaje escénico imponente. Unos músicos magistrales. Y un artista que no solo interpretó sus éxitos sino que compartió con el público varias de las canciones que constan en su nuevo disco, La travesía, nombre de la gira con la que recorre el mundo. El cantautor dominicano Juan Luis Guerra, con su orquesta 4.40, conquistó Guayaquil con el concierto que ofreció el pasado viernes en el estadio Alberto Spencer.

El recital se inició a las 20:00, según lo programado, con la presentación de tres artistas nacionales y un extranjero, el colombiano Jerau. El primero en subir a la tarima fue el cantante invidente Danny Daniel, proveniente de El Empalme, quien hizo suyo dos vallenatos.

Pese a que para entonces el público todavía seguía llegando a las localidades del recinto –lo cual se evidenció hasta alrededor de las 21:30–, su actuación fue bien recibida y dio paso a David Cañizares, el intérprete de Seamos eternos por amor que entregó a la audiencia esta melodía y La grandeza.

Jerau sorprendió con un tema inspirado en el Puerto Principal, titulado Conquista, y las canciones Feeling y Estás conmigo. Le siguieron Rocko y Blasty, quienes, acompañados por cuatro bailarinas, animaron a los presentes con su popular Actor de telenovelas y un par de canciones de corte reggaetonero.

Eran las 21:00 cuando en las pantallas gigantes, ubicadas a los costados y el centro del escenario, se apreció el encendido de la hélice de un avión y luego a este surcando los cielos. Las luces se apagaron de a poco y la gente empezó a aplaudir segura de que Guerra aparecería en cualquier momento.

Así fue. A las 21:20, vestido con jean, camisa blanca, una chaqueta y su característica boina, Guerra se tomó el escenario y cantó La travesía. Luego saludó a Guayaquil y continuó con Vale la pena, A pedir mi mano viene, Ojalá que llueva café, esta última acompañada con un video protagonizado por niños, y Callao.

El artista dominicano pasó del merengue a la bachata, la salsa y las composiciones románticas, dedicadas –según dijo– a su esposa, Nora.

Su desenvolvimiento escénico fue mesurado, aunque sí lo recorrió de lado a lado, saltó, bailó y animó al público a levantar brazos y corear sus temas. Guerra contó que Cancioncita de amor se la dedicó a su esposa e hijos. A las 21:45 dijo que era hora de la bachata y trajo a la memoria Burbujas de amor, seguida por La llave de mi corazón y Niágara en bicicleta, que –recordó– la escribió en 1999.

Guerra también se dio tiempo para alabar a Jesús, su Señor de Señores y Rey de Reyes con una canción no tan popular y después puso a bailar a la gente con La bilirrubina y Farolito.

Sentado con su guitarra en el centro del escenario interpretó Que me des tu cariño y de allí presentó a cada uno de los 4.40.

Visa para un sueño, Te regalo una rosa, Si tú no bailas conmigo y Como yo fueron algunas de las melodías que dieron fin a su actuación. página 5c

Detalles
Barras: “¡Fabricio presidente!” coreó la gente cuando el hermano del primer mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, llegó a una de las localidades del Alberto Spencer. También asistieron los hermanos Ricardo y Raúl Patiño.

Músicos: Los percusionistas que acompañaron a Juan Luis Guerra tocaron para que el cantante dominicano pudiera tener un receso. Uno de los más aplaudidos fue el músico apodado Chocolate. Los coristas también tuvieron su protagonismo, pues juntos e individualmente cantaron temas del artista. Ellos se lucieron y el público los reconoció con ovaciones.

Homenaje: Tras ofrecer al público sus respectivos solos musicales, los tres percusionistas se colocaron un guante blanco en la mano izquierda para imitar la coreografía del tema Thriller del desaparecido Rey del Pop, Michael Jackson. Este género fue combinado luego con un contagiante ritmo de merengue que fue seguido de un fuerte movimiento de cadera de los músicos. Esta acción desató la euforia de los asistentes.
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eluniverso.com 27 sep 09

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